Artritis Reumatoidea

Tratamiento

Nombres alternativos

Inflamación de las articulaciones

Tratamiento:

El tratamiento de la artritis depende de la causa particular, la gravedad de la enfermedad, las articulaciones comprometidas y la forma como esta dolencia afecta las actividades diarias. Además, la edad y la ocupación también se tienen en cuenta cuando el médico trabaja con uno para elaborar un plan de tratamiento.

De ser posible, el tratamiento se enfocará hacia la eliminación de la causa subyacente de la artritis. Sin embargo, por lo general, la causa no necesariamente se puede curar, como sucede con la osteoartritis y la artritis reumatoidea; por lo tanto, el tratamiento se orienta a reducir el dolor y el malestar y evitar una discapacidad posterior.

Es posible mejorar enormemente los síntomas de osteoartritis y otros tipos de artritis crónicas sin el uso de medicamentos. De hecho, hacer cambios en el estilo de vida sin el uso de medicamentos es preferible para la osteoartritis y otras formas de inflamación articulatoria. De ser necesario, los medicamentos se deben usar además de los cambios en el estilo de vida.

El ejercicio para la artritis es necesario para mantener las articulaciones saludables, aliviar la rigidez, reducir el dolor y la fatiga, y mejorar la fortaleza ósea y muscular. El programa de ejercicios se debe diseñar de manera individual. Trabaje con un fisioterapeuta para diseñar el programa individualizado, el cual debe incluir:

  • Actividad aeróbica de bajo impacto (también llamada ejercicios de resistencia)
  • Ejercicios de rango de movimiento para la flexibilidad
  • Ejercicios de fortaleza para el tono muscular

Un fisioterapeuta también puede aplicar tratamientos de calor y frío en la medida de lo necesario y prepararlo a uno para el uso de férulas o dispositivos ortóticos (enderezar) con el fin de apoyar y alinear las articulaciones, lo cual puede ser particularmente necesario para la artritis reumatoidea. El fisioterapeuta también puede pensar en la hidroterapia, el masaje con hielo o la estimulación nerviosa transcutánea (TENS, por sus siglas en inglés).

El descanso es tan importante como el ejercicio. De hecho, dormir de 8 a 10 horas cada noche y hacer siestas durante el día puede ayudarlo a uno a recuperarse más rápidamente de un recrudecimiento de la enfermedad y puede incluso ayudar a prevenir el empeoramiento de la misma. Igualmente uno debe:

  • Evitar mantener una posición durante mucho tiempo.
  • Evitar posiciones o movimientos que ejerzan tensión adicional sobre las articulaciones afectadas.
  • Hacer modificaciones en el hogar con el fin de facilitar las actividades; por ejemplo, tener barandas de donde tomarse en el baño, la tina o cerca del sanitario.
  • Reducir el estrés que puede empeorar los síntomas. Ensaye con la meditación o las imágenes guiadas. Igualmente, hable con el fisioterapeuta acerca de la práctica de yoga o tai chi.

Otras medidas que se pueden ensayar son:

  • Aplicar crema de capsaicina (derivada de los pimentones picantes) en la superficie de la piel sobre las articulaciones que duelen. El mejoramiento se puede sentir después de aplicar la crema por 3 a 7 días.
  • Consumir una dieta rica en vitaminas y minerales (especialmente antioxidantes como vitamina E) que se encuentran en frutas y verduras. Las fuentes de selenio abarcan la levadura de cerveza, el germen de trigo, el ajo, los granos enteros, las semillas de girasol y las nueces de Brasil; mientras que los ácidos grasos omega-3 se obtienen de los peces de agua fría (como el salmón, la caballa y el arenque), la semilla de linaza, la semilla de colza (canola), la semilla de soya, el aceite de soya, la semilla de calabaza y las nueces de nogal.
  • Tomar glucosamina y condroitina, ya que forman los bloques estructurales del cartílago, la sustancia que recubre las articulaciones. Estos suplementos están disponibles en tiendas naturistas o supermercados. Aunque algunos estudios muestran que estos suplementos pueden reducir los síntomas de osteoartritis, otros no muestran ningún beneficio. Sin embargo, dado que estos productos se consideran seguros, es aceptable probarlos y muchos pacientes han sentido que sus síntomas se alivian.

MEDICAMENTOS:

El médico seleccionará de una variedad de medicamentos en la medida de lo necesario y, generalmente, los primeros medicamentos que se prueban están disponibles sin receta. Estos abarcan:

  • Paracetamol (Tylenol ): recomendado por el Colegio Estadounidense de Reumatología (American College of Rheumatology) y la Sociedad Estadounidense de Geriatría (American Geriatrics Society) como la primera línea de tratamiento para la osteoartritis. Se recomienda tomar hasta 4 gramos al día (2 Tylenol de concentración para artritis cada 6 horas), lo cual puede brindar un alivio significativo del dolor artrítico sin muchos de los efectos secundarios de los medicamentos recetados. Sin embargo, NO exceda la dosis de acetaminofeno (paracetamol) recomendada ni tome el medicamento en combinación con grandes cantidades de alcohol, ya que estas acciones pueden ocasionar daño hepático.
  • Ácido acetilsalicílico (aspirin), ibuprofeno o naproxeno: estos antinflamatorios no esteroides (AINES) a menudo son efectivos para combatir el dolor de la artritis. Sin embargo, tienen riesgos potenciales, especialmente si se usan durante un período prolongado, por lo que no se deben consumir en ninguna cantidad sin consultarlo con el médico. Los efectos secundarios potenciales abarcan ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, úlceras estomacales, sangrado del tubo digestivo y daño renal. En 2005, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de los Estados Unidos le solicitó a los fabricantes de medicamentos AINES incluir una etiqueta de advertencia en su producto que alerte a los usuarios sobre el aumento del riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y sangrado gastrointestinal. Si usted padece enfermedad hepática o renal, o tiene antecedentes de sangrado gastrointestinal, no debe tomar estos medicamentos a menos que el médico los recomiende específicamente.

Los medicamentos de prescripción abarcan:

  • Biológicos: éste es el adelanto más reciente para el tratamiento de la artritis reumatoidea. Tales medicamentos, que incluyen el etanercept (Enbrel), infliximab (Remicade) y adalimumab (Humira), son administrados mediante inyección y pueden mejorar enormemente la calidad de vida del paciente. Los biológicos más nuevos abarcan Orencia (abatacept) y Rituxan (rituximab).
  • Corticosteroides (“esteroides”): estos son medicamentos que inhiben el sistema inmunitario y los síntomas de inflamación. Con frecuencia, se inyectan en articulaciones osteoartríticas que presentan dolor. Los esteroides se utilizan para tratar las formas autoinmunitarias de artritis, pero se deben evitar en la artritis infecciosa. Los esteroides tienen múltiples efectos secundarios como malestar estomacal y sangrado gastrointestinal, hipertensión arterial, adelgazamiento de los huesos, cataratas y aumento de las infecciones. Los riesgos son más pronunciados cuando los esteroides se toman durante períodos prolongados de tiempo o en dosis más altas, por lo que es esencial la supervisión estricta por parte de un médico.
  • Inhibidores de la ciclooxigenasa 2 (COX-2): estos medicamentos bloquean una enzima promotora de inflamación llamada COX-2. Inicialmente se creía que este tipo de medicamentos funcionaba tan bien como los AINES tradicionales, pero con menos problemas estomacales. Sin embargo, numerosos informes de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares han llevado a la FDA a reevaluar los riesgos y beneficios de los COX-2. El celecoxib (Celebrex) aún está disponible, pero con etiquetas de fuertes advertencias y una recomendación de que sea prescrito en la dosis más baja y durante el menor tiempo posible. Hable con el médico acerca de si estos inhibidores COX-2 son apropiados para usted.
  • Medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad: estos medicamentos se han utilizado tradicionalmente para tratar la artritis reumatoidea y otras causas autoinmunitarias de artritis y son, entre otros: sales de oro, penicilamina, sulfasalazina e hidroxicloroquina. Más recientemente, se ha demostrado que el metotrexato retarda el progreso de la artritis reumatoidea y mejora la calidad de vida del paciente. El metotrexato en sí puede ser altamente tóxico y requiere exámenes de sangre frecuentes para los pacientes que están bajo medicación.
  • Inmunodepresores: estos medicamentos, como azatioprina o ciclofosfamida, se utilizan para casos graves de artritis reumatoidea cuando otros medicamentos han fallado.

Es muy importante tomar los medicamentos de la manera como lo prescribe el médico. Si usted está teniendo dificultades para hacerlo (por ejemplo, debido a efectos secundarios intolerables), debe hablar con el médico.

CIRUGÍA Y OTROS MÉTODOS:

En algunos casos, la cirugía para reconstruir la articulación (artroplastia) o reemplazarla (como el reemplazo total de la articulación de la rodilla) puede ayudar a conservar un estilo de vida más normal. La decisión de efectuar la cirugía de reemplazo articular normalmente se toma cuando otras alternativas como los cambios en el estilo de vida y los medicamentos ya no son efectivos.

Las articulaciones normales contienen un lubricante denominado líquido sinovial, pero en aquellas que sufren artritis, este líquido no se produce en cantidades adecuadas. En algunos casos, un médico puede inyectar la articulación artrítica con una versión artificial del líquido articular. Este líquido sintético puede posponer la necesidad de una cirugía, al menos temporalmente, y mejorar la calidad de vida de las personas con artritis.

Expectativas (pronóstico):

Unos pocos trastornos relacionados con la artritis se pueden curar completamente con el tratamiento. La mayoría son condiciones crónicas; sin embargo, el objetivo del tratamiento es controlar el dolor y minimizar el daño de la articulación. La artritis crónica frecuentemente aumenta y disminuye su grado de remisión.

Complicaciones:

  • Dolor crónico
  • Restricciones en el estilo de vida o discapacidad

Cuándo contactar a un profesional médico:

Consulte con el médico si:

  • El dolor articular persiste por más de 3 días.
  • Tiene un dolor articular agudo e inexplicable.
  • La articulación afectada presenta una inflamación significativa.
  • Tiene dificultad para mover la articulación.
  • La piel alrededor de la articulación está enrojecida o caliente al tacto.
  • Tiene fiebre o ha perdido peso de manera involuntaria.

http://www.umm.edu/esp_ency/article/001243trt.htm

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¿Qué es la artritis reumatoidea?

El término artritis se utiliza para referirse a una gran variedad de condiciones que secaracterizan por

dolor, pérdida de movilidad e inflamación de lasarticulaciones. Aunque la mayor parte de los casos ocurren en adultos también hay niños que padecen de algún tipo de artritis. Las causas pueden ser variadas y entre ellas figuran defectos genéticos, varias enfermedades e infecciones y desórdenes inmunológicos.

Existen dos tipos principales de artritis: la artritis reumatoidea y la osteoartritis. En este artículo trataremos el tema de la artritis reumatoidea. En otro artículo tratamos el tema de la osteoartritis.

La artritis reumatoidea es un tipo de artritis inflamatoria que por lo general afecta a personas mayores de 40 años, aunque puede producirse a cualquier edad. La incidencia de la artritis reumatoidea es de unos treinta casos por cada cien mil personas. Una mayor proporción de mujeres que de hombres la padece. En algunos grupos de ndios norteamericanos la incidencia es mucho mayor y entre algunas personas negras de la región del Caribe la incidencia es menor.

Diagnóstico
El diagnóstico de la artritis reumatoidea puede presentar dificultades ya que otras enfermedades tales como la gota, la fiebre reumática aguda, el síndrome de Reiter, la pseudogota, la enfermedad de Lyme, la espondilitis anquilosante, la artritis psoriática, la artritis gonocócica y la artritis psoriática pueden presentar algunos síntomas similares. En muchos casos se requieren pruebas de laboratorio como por ejemplo, una prueba utilizada para detectar un tipo de anticuerpo conocido como factor reumatoide presente en alrededor del 70 por ciento de las personas que padecen de artritis reumatoidea. Esta prueba no es muy específica ya que el factor reumatoide se puede encontrar en personas que padecen de otras enfermedades como por ejemplo, el síndrome de Sjrogren (un desorden inflamatorio que se caracteriza por excesiva sequedad en los ojos, boca y otras membranas mucosas), enfermedades crónicas del hígado y algunas infecciones. En alrededor del 90 por ciento de las personas que padecen de artritis reumatoidea la prueba que mide la tasa de sedimentación de eritrocitos (los eritrocitos son los glóbulos rojos de la sangre) se encuentra elevada. Esta prueba mide cuán rápidamente los eritrocitos se unen y van hacia el fondo de un tubo de ensayo. También se puede llevar a cabo un examen del líquido sinovial (un fluido que llena la cavidad de la articulación y que sirve de lubricante). Otra prueba que se ha desarrollado recientemente es la que detecta la presencia de un tipo de anticuerpos conocidos como ACP. Esta prueba, es más específica que la del factor reumatoide ya que contrario a lo que sucede con esta última muy pocas veces resulta positiva en personas que no padecen de artritis reumatoidea.

El tratamiento médico de la artritis reumatoidea
En el tratamiento médico de la artritis reumatoidea se pueden emplear desde medidas sencillas como el descanso y una adecuada alimentación, hasta varios tipos de medicamentos y cirugías. Entre los medicamentos utilizados se encuentran los antirreumáticos modificadores de la enfermedad ( DMARD por sus siglas en inglés) que generalmente trabajan reduciendo o suprimiendo las respuestas del sistema inmunológico. Estos medicamentos, entre los que se encuentran la azatioprina (Imuran), el metotrexato (Rheumatrex) y la ciclofosfamida (Cytoxan) son efectivos reduciendo la inflamación de la artritis reumatoidea pero tienen una serie de efectos secundarios que pueden ser muy severos e incluso, fatales, entre ellos toxicidad al hígado y a la médula ósea, inflamación de los pulmones y un aumento en la susceptibilidad a sufrir infecciones. La ciclofosfamida también puede causar sangrado de la vejiga.

También se utiliza un medicamento inyectable llamado Kineret (anakinra). Esta es una proteína artificial que bloquea la interleucina-1 que es una proteína que tiene efectos inflamatorios.

A finales de 2005 se aprobó en los Estados Unidos un nuevo medicamento que también actúa sobre el sistema inmunológico, por medio de un mecanismo novel llamado Orencia (abatacept).  Este es un medicamento utilizado para reducir los síntomas de la artritis reumatoidea y retardar los daños estructurales que ésta causa en pacientes que no han respondido a otros medicamentos. Entre los efectos secundarios de este medicamento se encuentran: problemas respiratorios incluyendo enfermedad crónica obstructiva pulmonar y aumento en la susceptibilidad a infecciones. Otros efectos secundarios más comunes aunque no tan serios son dolor de cabeza, nasofaringitis y náuseas.

Otro tipo de medicamento son los llamados inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF por sus siglas en inglés), una proteína producida por el sistema inmunológico que produce inflamación. Entre estos se encuentran medicamentos como infliximab (Remicade) que se administra de forma intravenosa y etanercept (Embrel) y adalimumab (Humira) que se administra en forma de inyecciones.

Se utilizan también corticosteroides como prednisona. Estos son extremadamente efectivos en reducir la inflamación en las etapas iniciales de su uso. Sin embargo, con el tiempo pierden efectividad. Por otra parte, aunque pueden aliviar los síntomas inflamatorios estos medicamentos no disminuyen el progreso de la artritis reumatoidea. Otro problema serio son los efectos secundarios como osteoporosis, diabetes, hipertensión, cataratas, aumento de los niveles de glucosa, moretones, psicosis, piel que se pone más fina y delicada y otros que pueden afectar casi todos los órganos del cuerpo. Por esta razón son por lo general utilizados por periodos cortos y en las dosis más bajas que muestren efectividad.

Otros medicamentos empleados son los agentes antiinflamatorios no esteroides entre ellos la aspirina y el ibuprofeno (Motrin, Advil). Las dosis empleadas son usualmente bastante elevadas y pueden tener efectos tales como malestar estomacal y daños a la cubierta protectora del estómago. También pueden ocurrir dolores de cabeza, hipertensión, confusión, edema y en algunos casos hasta daño a los riñones. En los Estados Unidos se ha solicitado que los fabricantes de agentes inflamatorios no esteroides incluyan en la etiqueta una advertencia de que pueden aumentar el riesgo de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares así como sangrado gastrointestinal.

Los compuestos a base de oro son otro tipo de medicamento que puede ayudar a reducir las deformidades óseas causadas por la artritis reumatoidea. A corto plazo pueden causar una remisión de la enfermedad. Por lo general se utilizan en forma de inyecciones aunque existe un medicamento de este tipo llamado auranofina (Ridaura) que se utiliza por la vía oral. Estos medicamentos pueden hacer que algunas personas se vuelvan más sensibles a la luz solar. Estas personas pueden sufrir de una erupción cutánea al exponerse al sol o una erupción ya presente puede agravárseles. Otros efectos secundarios son: irritación o dolor en la lengua, un sabor metálico, escozor o erupciones cutáneas, sangrado, dolor o inflamación de las encías, úlceras, llagas o puntos blancos en la boca, los labios o la garganta. También puede ocurrir un descenso en la cantidad de glóbulos rojos de la sangre. Las personas que padecen de enfermedades severas del hígado, enfermedades renales, o ciertos tipos de enfermedades de la sangre no deben utilizar compuestos a base de oro.

La penicilamina es otro medicamento que posee efectos benéficos similares a los de los compuestos a base de oro. Se utiliza en lugar de estos cuando estos no son efectivos, cuando un paciente no los tolera. Sin embargo, también tiene efectos secundarios potencialmente peligrosos, entre ellos supresión de la formación de células sanguíneas en la médula ósea, problemas renales, enfermedades musculares, erupciones cutáneas y un mal sabor en la boca. Cuando estos efectos secundarios se presentan se debe suspender el uso de la penicilamina.

La cirugía es empleada en algunos casos de artritis reumatoidea. Por medio de ésta se intenta corregir las articulaciones que han sido gravemente afectadas. En algunos casos se lleva a cabo un reemplazo total de la rodilla o de la cadera. Este tipo de cirugía puede significar para el paciente mantener su capacidad para funcionar independientemente en lugar de tener que depender casi totalmente de otras personas.

El ejercicio es otro tipo de terapia que puede ser de gran ayuda a los pacientes de artritis reumatoidea. El ejercicio debe ser de un tipo que no imponga estrés o impactos significativos sobre las articulaciones afectadas. Por esta razón uno de los ejercicios más recomendados es la natación y otros tipos de ejercicios acuáticos. Algunos ejercicios van destinados a mantener la capacidad de movimiento de las articulaciones. Diversos tratamientos fisioterapéuticos también son utilizados y pueden ayudar a retardar la pérdida de la función de la articulación.

Alternativas Naturales
Aunque la artritis reumatoidea por lo general no tiene cura es posible por medio del uso de ciertos nutrientes, suplementos y plantas medicinales retardar el progreso de la enfermedad y aliviar la inflamación y el dolor característico de esta enfermedad.

Ácidos grasos esenciales omega-3 – cuando hablamos de ácidos grasos nos estamos refiriendo a las sustancias a base de los cuales se componen las grasas de cuerpo. El término esencial quiere decir que nuestro cuerpo no lo puede manufacturar y por lo tanto debe ser suplido mediante la dieta.  Toda persona necesita cierta cantidad de grasa en la dieta ya que ésta lleva a cabo importantes funciones en el cuerpo. Una característica de los ácidos grasos omega-3 poseen efectos antiinflamatorios, mientras que otros ácidos grasos, por el contrario poseen efectos inflamatorios. Un problema que se ha señalado en la dieta contemporánea es que es sumamente alta en el tipo de grasas o ácidos grasos que promueven estados inflamatorios, mientras que es muy pobre en los que poseen propiedades antiinflamatorias. Existe más de una docena de estudios que demuestran que los ácidos grasos omega-3 son beneficiosos para las personas que padecen de artritis reumatoidea. Los ácidos grasos omega-3 alivian síntomas tales como la rigidez matutina y la sensibilidad en las articulaciones. También se ha encontrado que ayudan a suprimir la producción de compuestos inflamatorios que son segregados por las células blancas de la sangre. La mejor forma de incrementar el consumo de omega-3 es consumiendo pescado de aguas frías como el salmón, las sardinas y la macarela. También se consiguen cápsulas de omega-3. Sin embargo, los ácidos grasos poliinsaturados, grupo al que pertenecen los omega-3 se oxidan fácilmente creando compuestos dañinos y muchas de estas cápsulas poseen una buena cantidad de aceite oxidado. Por esta razón es preferible consumir pescado.

Curcumin este es el pigmento amarillo que le da color al curry. Se obtiene de la raíz de una planta llamada cúrcuma (Cúrcuma longa) que también se conoce como azafrán de la India y turmero, entre otros nombres. Se ha demostrado que posee grandes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. La actividad antiinflamatoria ha sido observada en estudios llevados a cabo con animales. Algunos estudios con humanos han demostrado efectos benéficos que pueden compararse con los de medicamentos recetados, disminuyendo la duración de la rigidez matutina, aumentando el tiempo que un paciente puede caminar y disminuyendo la hinchazón de las articulaciones. Esto sin los efectos secundarios típicos de los medicamentos recetados. Por otra parte aunque la cúrcuma posee propiedades antiinflamatorias similares a los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos no posee propiedades analgésicas directas.

Para lograr efectos antiinflamatorios se recomienda una dosis de entre 400 y 600 miligramos de curcumin tres veces al día. El curcumin frecuentemente se consigue en fórmulas combinadas con bromelina, una mezcla de enzimas derivadas de la piña que se cree puede ayudar en su absorción por el cuerpo. Si se utiliza esta combinación debe ingerirse con el estómago vacío, al menos veinte minutos antes de comer o entre comidas. También se consigue combinada con aceites de pescado, lecitina u otras sustancias que también se cree pueden ayudar a su absorción.

Precauciones– Aunque no se han detectado efectos secundarios con el uso de curcumin algunos estudios de laboratorio y con animales sugieren que puede inhibir las plaquetas de la sangre y aumentar el riesgo de sangrado cuando se utiliza conjuntamente con medicamentos anticoagulantes como aspirina, Coumadin (warfarina) y heparina. O medicamentos antiplaquetas como Plavix (clopidogrel) y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno (Advil, Motrin) y naproxeno (Aleve, Naprosyn). Por otra parte, el curcumin puede proteger el estómago contra las úlceras estomacales causadas por estos mismos medicamentos antiinflamatorios.

Otros estudios con animales sugieren que el curcumin puede interferir en el procesamiento de ciertos medicamentos, lo que pudiera hacer que el nivel en la sangre de esta aumente causando reacciones adversas o incluso, graves.

Las personas diabéticas que utilizan insulina o medicamentos deben consultar con su médico ya que el curcumin tiene la capacidad de reducir el azúcar en la sangre y puede que haya que disminuir la dosis de medicamentos antidiabéticos empleados.

Bromelina o bromelaina – es una mezcla de enzimas que se encuentran en la piña. La bromelina posee propiedades antiinflamatorias. Existe evidencia de que la bromelina puede ayuda a reducir la inflamación en pacientes de artritis reumatoidea. Se cree que la acción antiinflamatoria de la bromelaina se debe a la inhibición de compuestos inflamatorios y a la activación de compuestos que descomponen la fibrina, una proteína que promueve la respuesta inflamatoria. La bromelina también inhibe la producción de varios compuestos producidos durante la inflamación que aumentan la hinchazón y causan dolor.

Si ingiere piña procure que sea fresca ya que al congelarla o envasarla se destruyen al menos en parte las enzimas benéficas.

El Jengibre – El jengibre inhibe la formación de compuestos inflamatorios además de poseer propiedades antiinflamatorias directas. También actúa como antioxidante. En un estudio llevado a cabo con un grupo de siete pacientes que no habían recibido alivio con medicamentos convencionales se encontró que todos informaron una mejoría sustancial con diversas formulaciones de jengibre. En otro estudio en el que participaron 28 pacientes de artritis reumatoidea se encontró que el 75 por ciento de estos informaron alivio en el dolor o la hinchazón.

Una dosis que puede emplearse es de entre dos y cuatro cucharaditas de jengibre molido en polvo. Una forma de consumirlo es espolvoreándolo sobre jugos de frutas o vegetales frescos. Compre pequeñas cantidades ya que con el tiempo va perdiendo su potencia. Guárdelo en un recipiente sellado y en un lugar fresco y oscuro para evitar la pérdida de sabor.

El Ajo y la cebolla – contienen compuestos a base de azufre que ayudan en el proceso de reparación de los huesos, cartílagos y el tejido conectivo. El huevo y los espárragos también contienen buenas cantidades de este tipo de compuesto. Dos estudios basados en datos clínicos que fueron publicados en 1934 y 1935 indican que inyecciones a base de azufre pueden mejorar el dolor y la hinchazón en pacientes de artritis. Se especula que aumentar el contenido de azufre de nuestro cuerpo a través del consumo de alimentos ricos en azufre puede tener un efecto similar.

Ácido pantoténico (vitamina B5) – se ha encontrado que los niveles de ácido pantoténico de los pacientes de artritis reumatoidea son más bajos que en las personas que no padecen esta enfermedad. También se ha encontrado que mientras más altos son estos niveles, menor es la severidad de la artritis reumatoidea y por el contrario mientras más bajos los niveles de ácido pantoténico mayor es la severidad de la artritis reumatoidea. En un experimento reportado en 1980 se encontró que los pacientes que consumieron dos gramos diarios de vitamina B5 en forma de pantotenato de calcio informaron sentir mejoría en la rigidez matutina, el grado de discapacidad, y el nivel de dolor.

Evite ingerir suplementos de hierro o multivitaminas que contengan hierro – se sospecha que el hierro puede promover la destrucción de las articulaciones, el dolor y la hinchazón.

La osteoartritis

http://www.saludparati.com/artritisreumatoidea.htm

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